SPANISH PANAMA LANGUAGE SCHOOL

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Director of SpanishPanama

 

World traveler hangs

 

up his boots in

 

Panama 

By David Young

Take a pin, stick it in a map of the Americas, Europe or large sections of the Far East from China to India and you will probably hit on a country that Joseph Ennis has worked in, or passed through. At the least, it will be next to one where he has trodden the ground and like a man on a time machine witnessed first hand, major political changes.

Now, armed with a beautiful Panamanian wife and daughter, and a thriving Spanish language school, his major wandering days may be over. But who knows? He has used his teaching skills in 51 countries, and there are lots more available.

But his love of Panama shines through. Having traveled throughout Latin America he is convinced that “The Panamanians I have in my life are hard-working, responsible and, unlike most Latinos, surprisingly punctual.”


Joseph Ennis

Born in Newfoundland, an island on the east coast Canada, he studied psychology and political science at Memorial University, before beginning his travels in Canada It is a country where travelers think big.

It is the world’s second biggest country (over 5,500 km wide) with the world’s longest coastline, over 244,000 km. He traveled the width, and after a year in the biggest city, Toronto, with a population almost double the size of the total population of the whole of Panama, he spent another five years in Vancouver, and Victoria on the Pacific Coast. It was there that his interest in Latin America was born.

He worked with refugees from countries like El Salvador, Nicaragua and Guatemala who has suffered torture and abuse, before and developed a lasting empathy for their people, and a desire to see for himself.

He hitchhiked through central and South America, finally landing up in Ecuador, where he studied Spanish. As he criss-crossed the continent, he taught English to earn a living, and finance his occasional return visits to Newfoundland to visit his family.

His travels widened to encompass Europe, and witnessed some of the turmoil in Eastern Europe, including the downfall of the Romanian dictator, and watched miners attacking communist officials, and handing out brutal justice.

Back in South America, via Canada, he was present at demonstrations in Ecuador, felt the effects of tear gas, and watched as mobs beat up police in violence-torn Columbia.

His travel compass next led him to Egypt and the Middle East before landing in India where he experienced the cultural shock that hits most westerners when they first arrived, and discovered poverty even deeper than in Latin America. But it was in India that his life was reshaped as he followed the Spiritual Trail, and became exposed to new ways of viewing the world and inner spirituality.

He met the Dhalai Lama, and saw Mother Teresa at her center in Calcutta. He attended Buddhist retreats before moving on to Sri Lanka. The tour of the sub-continent permanently changed his life.

Moving on to Vietnam, he was exposed to the changes in the country after the disastrous War, and then arrived in Hong Kong in time to see the handover from British to Chinese rule.

His final stint of English teaching came in Beijing, under the umbrella of the government run Chinese Daily that operated an English language school.

Seven years ago, his travels came close to their end. After one year in Costa Rica, he arrived in Panama and set up his Spanish Language school and meeting centre for expats from all over the world.

His experiences with orthodox teaching methods, shaped the way the school developed, steering away from the traditional disciplinarian formats to a more informal creative learning environment, based on the individual learning preferences of the student.

From a pool of teachers, students are encouraged to acquire a teacher who provides the social chemistry best suited to their needs, and the school is without the heavy-handed disciplinarian approach of many educational establishments.

It seems to work. Almost 50 percent of the students who pass through the school not only become proficient in the language, but also acquire a love for the country, its people and its culture, and return to stay long term.

This is the version in spanish:

Un viajero deja sus botas en Panamá

Por David Young
Tome un tachuela y clávela en un mapa de América, Europa o en algún lugar del lejano Oriente hasta China o India, y probablemente se encuentre con algún país donde Joseph Ennis ha estado de paso o ha trabajado. Cuando menos, de seguro se encontrará con algún sitio cercano a otro que ha pisado con antelación, como si fuera un hombre que ha viajado a través del tiempo, siendo testigo de grandes cambios políticos.

En la actualidad, Ennis está casado con una hermosa panameña es padre de una niña, lleva adelante con una escuela de español y parece haber dejado atrás sus días de marcha. Pero, ¿quién sabe?
Dice haber utilizado sus habilidades como maestro en 51 países y es posible que otros destinos, también necesiten de sus habilidades. Pero su amor por Panamá no lo deja. Brilla demasiado fuerte en su corazón.
Tras haber recorrido toda Latinoamérica, está convencido que “los panameños con quien me he codeado son trabajadores, responsables y a diferencia de muchos latinos, son sorpresivamente puntuales”.

Joseph Ennis.

Ennis nació en Newfoundland, una isla en la costa Este de Canadá. Estudió psicología y ciencias políticas en el Memorial University, antes de comenzar sus viajes en ese país, de donde se dice que sus viajeros suelen siempre “pensar en grande”.

Canadá es el segundo país más grande del mundo (con más de 5 mil 500 kilómetros de ancho), con la línea costera más larga, que abarca más de 244, mil kilómetros.
Ennis, recorrió todo el ancho del sitio y luego se dirigió a la ciudad más grande, Toronto, que tiene casi el doble de la población total de Panamá.

Vivió unos cinco años en la ciudad de Vancouver y cuando se encontraba en Victoria, ubicada en la Costa Pacífica, fue que comenzó a interesarse por las tierras latinoamericanas.
Trabajó con refugiados que habían sido abusados y torturados en países como El Salvador, Nicaragua y Guatemala. Esa experiencia le desarrolló una empatía hacia estas personas que lo llevó a viajar y ver por sí mismo otras realidades.

Pidió “lift” por todo Centro y Sur América hasta llegar a Ecuador, donde estudió español.
Sufragó sus gastos enseñando inglés, cosa que le permitió ahorrar y hacer visitas ocasionales a su familia en Newfoundland.

Su expedición abarcó Europa donde fue testigo del torbellino vivido en Europa del Este, como la caída del dictador rumano, los ataques de mineros a los oficiales comunistas y un sistema de justicia brutal.
De vuelta en Sur América, participó en manifestaciones políticas en Ecuador y sitió los efectos del gas lacrimógeno. Y en Colombia, presenció actos de violencia entra las multitudes y la policía.
Ennis continuó sus con viajes por Egipto y el Medio Oriente y luego India, donde pericibió el shock cultural que suele asaltar a muchos occidentales al llegar. Descubrió que en estos sitios una pobreza mucho más profunda que en Latinoamérica.

Fue en India que sintió que su vida tomó una nueva forma, a medida que se adentraba en un sendero más espiritual y se abría a a nuevas formas de ver el mundo y de sobrellevar su espiritualidad.
Conoció al Dalai Lama y vio a la Madre Teresa en su centro en Calcuta, y asistió a varios retiros budistas antes de continuar su viaje en Sri Lanka.

El recorrido por estas tierras cambiaron su vida permanentemente.
En Vietnam vivió los cambios que sucedían en el país después de la desastrosa guerra y a Hong Kong llegó a tiempo para presenciar la reversión a China por parte de los británicos.
Su última punzada por enseñar inglés fue en Pekín y bajo el paraguas del gobierno chino que operaba una escuela para aprender inglés.

Siete años atrás, sus viajes comenzaron a menguar. Luego de pasar un año en Costa Rica Joseph Ennis llegó a Panamá y abrió su escuela de español y centro de reuniones para extranjeros de todas partes.
Su experiencia en métodos de enseñanza ortodoxa le dieron forma a la la metodología de la escuela, que cambia el formato disciplinario tradicional por un entorno más creativo e informal, basado en las formas de aprendizaje individual de cada estudiante.

Los alumnos son entusiasmados a elegir de un banco de profesores, a aquel con el que sienta mejor química y se ajuste a sus necesidades personales. y parece funcionar.
Un 50% de los estudiantes que han pasado por esta escuela, no solo han conseguido ser competentes en el dominio del español, sino que han desarrollado amor por Panamá, su gente, su cultura, y hasta han regresado a quedarse por un tiempo más largo.

Published by/Publicado por:
“THE VISITOR” (EL VISITANTE S.A.) in PANAMA
 

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Learning Spanish and Panamanian culture on the go

This article is from NEWS ROOM PANAMA
Out and About with
Dra Lourdes Quijada

 

When you’ve taught your way around the world, helping people in 52 countries to get a grip on the English language it is likely that you have earned your way to setting up an English language school. You arrive in Panama, fall in love with the city and open a “Spanish” school.

“Spanish”? “Yes” says Canadian born Joseph Ennis.: “I considered the possibility of English but soon realized that with the increasing flow of foreigners to Panama, the real window of opportunity lay with an innovative approach to teaching Spanish.”
Soon after he met and married Carmen Castillo , a beautiful and talented Panamanian and together they expanded Spanish Panama from its one classroom in a student hostel beginnings in El Cangrejo, to an attractive multi-roomed entity staffed by selected Panamanian teachers on Via Argentina, providing group, or one-on-one classes to new arrivals from around the world. Each room has its own Panamanian decoration theme, and there is a communal chat and snack room. “School” as we knew it seems far away.
Students range from young backpackers to corporate executives, a Chinese minister to a Canadian retired policeman, tourists to established residents.

The Spanish courses include and introduction to Panamanian culture from traditional dances to Kuna Molas, history, traditions, even Panamanian recipes and cooking classes. Recently, using its worldwide network of alumni, Spanish Panama Spanish school developed a news “Mix and learn” program that brings students to the school for small group classes lasting from one to four weeks, and involves them in local activities and exploration trips where they can put into practice what has been learned in the classroom. Planned cultural activities take place daily, and the vibrant life of Via Argentina and its environs becomes a living Spanish language lab for Spanish Panama. Where else will you learn how to deal with street peddlers, sample a “raspao” or “paleta.” School was never like this.

For more information go to www.spanishpanama.com

 

Una empresa familiar .

Joseph Ennis con su esposa Carmen y su hija Marian

 

“Newsroompanama”

Cuando se ha enseñado alrededor del mundo, ayudando a gente en 52 países a obtener un conocimiento del idioma Inglés, es muy probable que usted haya ganado el medio para crear una escuela de Inglés . Usted llega a Panamá, se enamora de la ciudad y abre una escuela de “español” .
“Escuela de Español” ? ” Sí “, dice el canadiense Joseph Ennis : “Consideré la posibilidad de Inglés , pero de pronto me di cuenta de que con el creciente flujo de extranjeros a Panamá, la verdadera ventana de oportunidades se ubicaba con un enfoque innovador en la enseñanza del español . ”

Poco después conoció y se casó con Carmen Castillo, una hermosa dama con talento panameño y juntos ampliaron su salón de clases iniciando en la céntrica área El Cangrejo en la Vía Argentina, un atractivo establecimiento educacional con varios salones de clases individuales y grupales con maestros panameños seleccionados , proporcionando clases a los recién llegados de todo el mundo . Cada salón tiene su propio tema decorativo de Panamá y hay un área social y sala de descanso . ” La antigua Escuela ” como la conocíamos parece estar muy lejos comparada al nuevo centro educativo .

Los estudiantes van desde jóvenes mochileros a ejecutivos corporativos , desde un ministro chino a un policía retirado canadiense ,incluyendo turistas y residentes extranjeros.

Los “cursos de español en Panamá” incluyen una introducción a la cultura panameña con bailes tradicionales, artesanías tales como Molas, historia local, tradiciones, recetas, incluso clases de cocina. Recientemente, con el uso de su red mundial de ex alumnos , Spanish Panamá (ó Escuela de Español Panama) desarrolló un programa ” Mezclar y aprender “, que lleva a los estudiantes a la escuela de español en clases de grupos pequeños que duran de una a cuatro semanas y los involucra en actividades locales como viajes de exploración, donde se pueden poner en práctica lo que se ha aprendido en el aula. Actividades culturales panameño previstas tienen lugar a diario y la vibrante vida de Vía Argentina y su entorno se convierte en un laboratorio de lengua viva para los estudiantes de Spanish Panamá . ¿Dónde más va a aprender cómo lidiar con los vendedores ambulantes , pidiendo un ” raspao ” o una ” paleta “. La escuela de idiomas nunca fue así.

Para obtener más información, visite www.spanishpanama.com